Mantener intactos los carnívoros, la conectividad y la cultura en la Moskitia de Mesoamérica

Por John Polisar

A principios del 2017, participé en un estudio ecológico dirigido por Conservation International para evaluar los atributos biológicos del sitio arqueológico en Honduras conocido como Ciudad Blanca, o la Ciudad Perdida del Dios Mono. El área era tan remota que nos transportaron en helicóptero. Caminamos a través de ríos y cumbres montañosas y, de este modo, obtuvimos la mayor cantidad de información posible, luego dejamos las cámaras trampa instaladas en el área para que las retiraran en helicóptero seis meses después.

Le dije al equipo que había visto rastros de pecaríes de labios blancos debajo del denso camino del sotobosque río abajo. Sabiendo que este animal parecido a un cerdo, diseminado ampliamente en el pasado, actualmente se ha erradicado en un 87 por ciento de su área de distribución original en América Central, el equipo expresó dudas sobre que estuvieran allí. Seis meses después, las imágenes de las cámaras trampa mostraban manadas marchando a través de arroyos y senderos, casi en todas partes.

PECARÍES DE LABIOS BLANCOS, CIUDAD PERDIDA, RESERVA DE LA BIÓSFERA DEL RÍO PLÁTANO, HONDURAS. CRÉDITOS DE LA FOTOGRAFÍA: WSU/CI/ICF/PANTHERA/WCS.

Tales avistamientos en Mesoamérica son bastante poco frecuentes. La aparición de este animal en este sitio, que no había sido visitado por seres humanos durante 500 años, señala a Ciudad Blanca como una joya. Pero no permanecerá así sin esfuerzos previsores de conservación a gran escala.

Honduras ha rebautizado el sitio como la “Ciudad Perdida del Jaguar” basada en las antiguas esculturas de jaguares encontradas por los arqueólogos, así como también la presencia de jaguares vivos registrados por las cámaras trampa este año. Se encuentra en el corazón del Corredor Biológico Mesoamericano de Honduras y Nicaragua, también conocido como el Corredor Forestal de Moskitia, uno de los cinco bloques forestales más grandes que quedan en América Central.

FABRICIO DÍAZ SANTOS ENTRENA A LOS COLABORADORES ACERCA DE CÓMO USAR LAS CÁMARAS TRAMPA, RESERVA DE LA BIÓSFERA DE BOSAWÁS, NICARAGUA. CRÉDITOS DE LA FOTOGRAFÍA: BRADEN GUNEM.

Las escarpadas crestas de esta región aún albergan especies silvestres en peligro a nivel regional, como el gran guacamayo verde, y proporcionan un hábitat invernal esencial para muchas especies de aves migratorias. La mayoría de los valles están ocupados por los grupos indígenas Miskito, Mayangna, Pech y Tawahka. Desafortunadamente, al menos el 30 por ciento de la cobertura forestal en Moskitia se perdió entre el 2000 y el 2015, principalmente debido a las operaciones ganaderas que convirtieron el bosque primario en pastura.

Sin embargo, los jaguares y los pecaríes de labios blancos continúan existiendo según los estudios de las cámaras trampa realizados por WCS (Wildlife Conservation Society) en la Reserva de la Biosfera Bosawás de Nicaragua durante la última década, y ahora se verificaron durante la expedición al sitio de Ciudad Perdida.

Para mantener sus poblaciones en desarrollo, los conservacionistas, los administradores de parques y los gobiernos deben mantener grandes bloques de bosques y mantenerlos conectados.

RECORRIDO POR EL RÍO BOCAY, TERRITORIO DE MAYANGNA SAUNI BU, RESERVA DE LA BIÓSFERA DE BOSAWÁS, NICARAGUA. CRÉDITOS DE LA FOTOGRAFÍA: BRADEN GUNEM.

Un esfuerzo reciente para evaluar el estado de la Moskitia involucró a un grupo de estudiantes de posgrado aventureros de la Environmental Protection Clinic de la Universidad de Yale, quienes se unieron en mi viaje por el río Coco en Nicaragua y el río Patuca en Honduras. Uno de los principales objetivos era “realizar una observación directa” de los rápidos cambios que ocurren en la frontera más salvaje de Mesoamérica, y explorar cómo se puede mantener intacto el bosque compartido que atravieza las fronteras nacionales.

Nuestro viaje de investigación incluyó conversaciones con rancheros y líderes indígenas, reuniones en centros comunitarios remotos y debates con el personal de la agencia de conservación principal. Los participantes en ambos países se mostraron muy interesados en la conservación y conectividad de los bosques y la vida silvestre (hábitat ininterrumpido distribuido en un paisaje determinado, que cruza a menudo las fronteras nacionales). Sin embargo, las últimas posibilidades para conectar las zonas silvestres centrales en los dos países cada vez son menos.

JAGUAR, TERRITORIO DE KIPLA SAIT TASBAIKA, RESERVA DE LA BIÓSFERA BOSAWÁS, NICARAGUA, CRÉDITOS DE LA FOTOGRAFÍA: FABRICIO DIAZ SANTOS/WCs.

Un avance clave en el estudio fue la identificación de cuatro bandas estrechas (“puntos de atasco”) que son cruciales para mantener la conectividad entre las zonas centrales.

Una gran amenaza para los bosques en esta región es la expansión descontrolada de la ganadería, que ha convertido el bosque en pastura a lo largo de las áreas protegidas del río Coco. Los ranchos en Honduras utilizan el rio para llevar el ganado a los mataderos. Más recientemente, se construyó una carretera en el Parque Nacional Patuca de Honduras para transportar ganado a través de las montañas hasta el río Patuca y de allí a los mataderos.

DANTO O TAPIR CENTROAMERICANO, RESERVA DE LA BIÓSFERA DE BOSAWÁS, NICARAGUA. CRÉDITOS DE LA FOTOGRAFÍA: Fabricio Diaz Santos/WCS.

Revertir estas pérdidas recientes y cada vez más extendidas parece ser un desafío abrumador. Las medidas tomadas ahora pueden detener la marea, mantener los bosques intactos y proteger el bosque que rodea la Ciudad Perdida. Lo que es importante recordar es que las soluciones de conservación pueden ser económicamente productivas, y los sitios arqueológicos tienen un enorme potencial turístico. Hay ejemplos de sistemas de sombra del cacao que mezclan maderas duras, plátanos y cacao en el valle del río Patuca en Honduras, lugares que los pecaríes y los jaguares pueden llamar hogar.

El trabajo para salvaguardar Moskitia ya ha comenzado. Con el apoyo de la Fundación Darwin y American Bird Conservancy, llevamos adelante proyectos piloto que mezclan bosques y pastos en ambos países. Una posible solución para proteger los bosques sería requerir un 50 por ciento de cobertura forestal y prohibir la caza de vida silvestre para cualquier operación ganadera ubicada dentro de uno de los puntos de atasco.

MAZAMA, CIUDAD PERDIDA, RESERVA DE LA BIÓSFERA DEL RÍO PLÁTANO, HONDURAS. CRÉDITOS DE LA FOTOGRAFÍA: WCS/CI/WSU/ICF.

La Ciudad Perdida representa lo mejor de las tierras altas de Moskitia, un ecosistema forestal diverso lleno de especies icónicas. Salvar estas maravillas naturales restantes dependerá de desacelerar, y finalmente detener, la marea de deforestación e implementar soluciones de conservación que protejan las conexiones vitales para los jaguares y los pecaríes, y los bosques que ellos habitan.

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John Polisar
es el coordinador de jaguares para WCS (Wildlife Conservation Society).

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